Hasta hace relativamente poco, hablar de música y marcas implicaba poco más que cuñas de radio y jingles repetitivos. En la actualidad las posibilidades son infinitas y la materialización del branding musical va mucho más allá de utilizar una canción pegadiza en un spot de televisión.

Branding musical, music branding o sonic branding

El branding musical es utilizar la música de forma estratégica para conseguir objetivos de marca. El logo, la tipografía o los colores corporativos son elementos visuales que tradicionalmente ayudan a las marcas a diferenciarse de otras; su función es que asociemos ciertos productos y servicios a experiencias y/o valores. El sonido también se ha utilizado para lo mismo casi desde que existe la publicidad: crear o relacionar una melodía conocida y pegadiza a una marca para conseguir que esta sea memorable. Podríamos considerar este uso como la relación más básica entre música y marcas. Estos factores influyen en el valor de la marca y en el comportamiento de los clientes.

Sin embargo, el branding musical que se practica hoy en día vive en una perpetua fase de experimentación y, aunque se rige más por case studies que por paradigmas universales, va más allá de utilizar la música como un arma entre muchas otras dentro de una campaña. Teniendo esto en cuenta, podríamos decir:

El branding musical sitúa a la música en el centro de la estrategia de una marca; ésta, al asociarse a un perfil musical que funciona como símbolo (artista, festival, sala de conciertos…), crea una ventaja competitiva y se diferencia. Una empresa  cuya marca tiene un alto valor, una fuerte identidad corporativa y un buen posicionamiento en el mercado será una fuente de ingresos estable y segura en el largo plazo

Esta diferenciación no viene únicamente por tratarse de una forma no convencional de hacer publicidad sino porque, si algo caracteriza a la música, es la capacidad para generar engagement: ¿hay una experiencia más personal que un evento musical en directo?

Música y marcas: una historia de amor

En realidad todo se resume en algo tan sencillo como necesitarse mutuamente. Y en este momento, música y marcas se necesitan (mucho): el cambio en la forma de consumir canciones ha provocado que la industria musical tenga que innovar para conseguir recursos económicos que la permitan seguir con vida; las marcas necesitan efectividad en un mercado saturado de impactos publicitarios y están dispuestas a aportar esos recursos siempre que puedan asociarse a un nombre que les conecte con un nicho de consumidores (fan base) predispuestos a relacionarse con su propuesta de mercado.

Fuente: http://www.srtared.es/que-es-el-branding-musical/

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